Miguel y Mónica se levantaban tan temprano que todavía el sol no se asomaba en la finca de seis hectáreas en Maipú, Mendoza. Ansiosos por ver florecer la cosecha de damascos, caminaban a pasos triunfales en busca de los frutos maduros después de un año de trabajo. Sin embargo, aquel último paso productivo siempre daba la mayor batalla porque anticipaba otro desencanto: la amargura de noviembre a la hora de vender los productos.

A las manos trabajadoras de Miguel y Mónica llegarían nada más que $2 pesos de los $20 a que vendían el kilo en los mercados, con los típicos carteles de oferta. “¿Esta retribución justifica el esfuerzo del año en el campo?”, se preguntaban, angustiados.

Es que con intenso labor superaron obstáculos: desde la falta de agua por la crisis hídrica, dos años de heladas sin cosechas, la ruptura de su tractor hasta la espera de dos décadas para que se asomaran las frutas anaranjadas. Y todo por percibir un ingreso que no guarda relación con el precio final. 

Mendoza. Miguel labrando sus tierras. Es el padre de Fernanda Bonesso, la creadora de Agrojusto que fue premiada por la ONU.

Esta es una de las tantas historias de las pequeñas familias agricultoras de la región, de quienes proviene el 70% de los productos de consumo y el 40% del PBI, y quienes solo perciben el 25% de lo que paga el consumidor.

Fernanda Bonesso (34) es hija de Miguel y Mónica. Y con su mirada como economista decidió poner a prueba el sistema alimentario y buscó una solución a este mercado insostenible.

Así, a finales del 2018 reclutó talentos jóvenes de diferentes áreas profesionales: a Nelson Pérez, Ignacio Lemmo y Matías Lambrese. Juntos armaron Agrojusto, una plataforma de comercialización que “conecta de forma directa, justa y eficiente a los actores de la cadena”. La idea: disminuir el costo de los intermediarios.

Fernanda, CEO de Agrojusto, junto a pequeñas productoras y usuarias de la plataforma.

Fernanda, CEO de Agrojusto, junto a pequeñas productoras y usuarias de la plataforma.

“La app está funcionando desde mayo. Ya tenemos más de mil usuarios con tiendas online, desde productores hasta comercios minoristas”, explicó Fernanda, CEO de la startup que funciona con suscripción mensual. “Transformaremos el mercado de alimentos de Latinoamérica”, dijo.

Para potenciar sus negocios y ayudarlos a desarrollar medios de vida más equitativos, acompañan a los productores con webinars y capacitaciones.

Agrojusto, una startup mendocina que busca lograr cambios en el sistema alimentario y fue premiada por las Naciones Unidas. Crédito: María Fernanda Bonesso.

Agrojusto, una startup mendocina que busca lograr cambios en el sistema alimentario y fue premiada por las Naciones Unidas.

“Además, Agrojusto le hace un bien al medioambiente, al producir de forma más ecológica; a la sociedad y al sector económico, porque los pequeños agricultores e intermediarios perciben muy poco del precio final”, comentó Julieta Porta, quien trabaja en el modelo de negocio de la plataforma.

Es gratificante, contaron, ver a los productores “empoderados” al resolver sus necesidades. Como si fuera poco, la cantidad de años de trabajo se coronó con el reconocimiento de las Naciones Unidas, que los premió como una de las “50 mejores pequeñas empresas del mundo”.

Fueron elegidos entre 2.000 empresas de 135 países. Eran la única PyME argentina y ganaron su mención en la Cumbre de la ONU de Sistemas Alimentarios 2021, que se desarrolla este jueves 23 de septiembre en Nueva York, Estados Unidos.

PREMIADA. Agrojusto fue reconocida por las Naciones Unidas, de entre 2.000 empresas.

PREMIADA. Agrojusto fue reconocida por las Naciones Unidas, de entre 2.000 empresas.

En esta revolución alimentaria son un ejemplo para otras PyMES. “Hay una búsqueda masiva de salir de una larga historia de individualismo y de competencia. Estamos entendiendo que hay que volver a reconstruir un tejido comunitario. Todos queremos vivir y trabajar dignamente”, opinó Daniel Cacciutto, integrante de la cooperativa Más Cerca es más Justo.

Para cambiar la forma de consumo y producción, aseguraron, quedan 9 cosechas, 9 años. “Sabemos que para transformar este mercado de alimentos lo tenemos que hacer en conjunto”, sentenció Fernanda. 

Ahora, Miguel Ángel y Mónica comenzaron a vender sus agroalimentos en el nuevo canal digital y tienen contacto con una comunidad. Tienen esperanza en la transformación. Y los demás productores, también.

https://www.clarin.com/sociedad/onu-premia-jovenes-argentinos-buscan-transformar-cadena-precios-alimentos_0_Vejhg5Bzf.html